Rutas y paseos

Playa de Barrika 

Abarca desde el limite con el municipio de Sopelana hasta la desembocadura de la Ría de Butrón. Dentro de su litoral marítimo, se encuentran tres playas de características totalmente diferentes:

Playa de Barrika, propiamente dicha, orientada al Noroeste, muy poco protegida del mar abierto, y con difícil acceso dada la altura del acantilado en ese área. La arena de la playa, cuya cantidad fluctúa año a año, según los temporales y las corrientes dominantes, es de gran calidad, contando con unas condiciones ambientales muy poco degradadas.

Playa de Meñakoz, orientada al Noroeste, y situada a caballo entre los términos municipales de Barrika y Sopelana, perteneciendo en la mayor parte de su superficie a Sopelana, aunque su acceso discurre prácticamente en su totalidad por Barrika. Es de tamaño medio y está abierta al mar, pero con la peculiaridad de que al existir una barrera de rocas adentrada unos pocos metros en el mar, ésta hace de rompeolas, mitigando en gran parte la fuerza de las olas que llegan a la orilla. Apenas dispone de arena, sino que esta formada de piedras pequeñas o "arribolas". Ultimamente es muy frecuentada por surfistas.

Playa de Meñakoz Playa de Meñakoz Playa de Meñakoz

 

Playa de Muriola (o de la Cantera) orientada al Este, muy protegida del mar y con acceso resuelto, aunque en la actualidad en malas condiciones. Es una playa de reducidas dimensiones que en realidad se ha generado artificialmente, ya que su arena procede de los vertidos, posteriores al lavado, de una cantera de arena silícea que se encontraba situada junto a la misma.

Playa de Muriola Playa de Muriola Playa de Muriola Playa de Muriola

 

Junto a la playa de Muriola, la costa forma una pequeña ensenada, hasta la Peña de San Valentín, que constituye un refugio natural para las embarcaciones, denominado Barrikondo o Usendegi Kala.

Ya en el siglo XVIII figuraba como fondeadero de los ocho barcos de media tonelada que la Diputación Foral de Bizkaia envión al Marqués de la Ensenada, y posteriormente ha servido de refugio a pequeñas embarcaciones de Plentzia en momentos en que la fuerza del temporal impedía el paso por la barra de acceso al puerto.

Playa de Muriola