Las bondades del sílex

En el noventa y nueve por ciento de la existencia del homosapiens el sílex fue el material con el que se elaboraron la mayor parte de las herramientas que garantizaban la supervivencia de la especie. ¿Por qué el sílex y no otro tipo de roca?

Porque el sílex dispone de unas características mineralógicas que lo hacen duro, se talla fácilmente por su baja resiliencia y su estructura regular (isotrópica) consiguen que su talla logre lascas de formas y volúmenes previsibles con una técnica no muy compleja. El sílex es, por todo lo dicho, la roca que mejor se presta a la talla.
Por otra parte, en Barrika se encuentra el que es probablemente el mayor y más importante afloramiento de sílex del Cantábrico; si a esto le sumamos lo dicho anteriormente, os podréis imaginar lo transitados que estarían estos acantilados a lo largo de los miles de años en los que se extendió el periodo pre-histórico.

Pero realmente, ¿de dónde procede el sílex? Los sílex son depósitos calizos del mar de origen orgánico: acumulación de algas, de erizo ricos en sílice, de diatomeas, etc. Todo esto se acumula en el fondo del mar y en una génesis extraña todavía no descrita, se crea el sílex.

El sílex es, en síntesis, una roca de origen biológico que se forma en plataformas continentales o en sus bordes. En Barrika se da en circunstancias muy especiales. El sílex que se explota no es el que aparece en el interior de la roca sino el que se sitúa en los niveles conocidos como olistrostomos, que son grandes masas  como de barro que se deslizan por el borde de la plataforma continental; unas capas que no sufren el proceso de plegamiento y de orogénesis del flysch que afecta al resto de los nódulos de sílex. A diferencias de éstos, los nódulos de sílex situados en los olistrostomos no se fracturan por el plegamiento, y coincide, lógicamente, con los puntos de talleres de sílex.